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Historia
Historia
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Tartesios, fenicios y romanos
Desde el mÃtico reino tartesio de Argantonio hasta el Imperio Romano, la colonización vandálica y visigoda o el asentamiento de culturas como la árabe dieron esplendor al sur peninsular y convirtieron la provincia de Huelva en un auténtico crisol en el que se funde lo que hoy es la realidad andaluza.
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De la presencia romana en la ciudad quedan ya pocos restos visibles, lentamente desaparecidos a lo largo de siglos de olvido. Por los yacimientos estudiados (acueducto, diversas domus, factorÃas) se infiere la relativa importancia de la ciudad al menos como puerto comercial. Los primeros estudios modernos sobre la presencia romana en la ciudad datan de mediados del siglo XVIII a cargo del religioso Jacobo del Barco, de AgustÃn de Mora años después o las excavaciones de M. del Amo en el siglo XX. Lo cierto es que la zona tenÃa una importante base demográfica y cultural para que se produjera una rápida romanización de sus habitantes a partir del siglo I. El mismo Estrabón cita a la ciudad de Onuba enclavándola en la Baeturia Celtica y poco después, probablemente, lo hace Pomponio Mela refiriéndola como Cnoba. Pero será Plinio el Viejo quien la ubique geográficamente en su obra Naturalis Historia mencionándola como Onuba Aestuaria y entre los rÃos Urium y Luxia (Tinto y Odiel): .
La investigación cientÃfica de este periodo tuvo su momento culminante en 2000, al encontrarse una necrópolis en el antiguo Colegio Francés que permitió delimitar la ciudad de manera más precisa. .
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La Edad Media: del reino taifa de Huelva a 1492
La investigación histórica sobre la época visigótica en Huelva es muy escasa y llena de lagunas por lo que es mucha más conocida la llamada "Welba" de la época musulmana. .
A comienzos del siglo VIII el sur de la penÃnsula es ocupado muy rápidamente por los árabes, siendo el núcleo urbano de Huelva conquistado en 713 por Abd-al-Aziz. A partir de la ocupación podemos considerar dos núcleos urbanos o ciudades: .
Welba (o Gaelbah o Umba), que corresponde con la actual ciudad y desarrollada a partir de la anterior estructura urbana romana. Los asentamientos humanos se ubicaron preferiblemente en las laderas de los cabezos, encontrándose las primeras evidencias de poblamiento en el actual Cabezo de San Pedro, con una Alcazaba que fue la precursora del ya también desaparecido castillo cristiano .
Xaltis (la actual Isla de Saltés), de la que se sabe estaba protegida por una fortaleza de 70x40 metros de perÃmetro. .
En 1012, Abd al-Aziz al-Bakri, erige el reino taifa de Huelva otorgándose el tÃtulo de señor de Umba y Xaltis (Huelva y Saltés). El reino fue durante cuarenta años económicamente seguro y fuerte hasta la guerra con el reino de Sevilla. En 1052 cae el reino taifa de Niebla en manos de Al-Mutadid y Abd al-Aziz debe retirarse siendo confinado en la isla de Saltés. .
En cuanto a la época cristiana se sabe que la ciudad fue tomada, primero, por Iñigo de Mendoza en 1238 y por las tropas de Alfonso X, finalmente, en 1262. A partir de ahà será gobernada por diversos nobles como Juan Mathe de Luna, Diego López de Haro o Juan Alonso de la Cerda hasta que en el año 1351 se le confirman sus derechos como ciudad de cierta importancia. MarÃa de la Cerda, señora de Huelva y de la Isla de Saltés, de la Casa de Medinaceli, aportó en dote la villa de Huelva al matrimonio con el I Duque de Medina-Sidonia, pero al morir sin descendencia, su casa le reclamó al duque la devolución de la villa, lo cual no se llevó a cabo por parte de los guzmanes. Por ello, en torno a 1466, surgió un largo pleito sobre la villa entre ambas casas que no finalizarÃa hasta 1509 cuando, a la muerte del III duque, Fernando el Católico autorizó a los gobernadores del señorÃo a abonar 10.000.000 de maravedÃes a la Casa de Medinaceli en compensación por Huelva, que permanecerÃa bajo el señorÃo jurisdiccional de la Casa de Medina-Sidonia hasta la abolición de los señorÃos en 1812. .
Esta Huelva bajomedieval del estuario del Tinto y el Odiel, relacionada con las poblaciones vecinas y con Portugal, y una serie de bases cientÃficas y técnicas desarrolladas en los últimos años del siglo XIV, le harán ser testigo y agente de un hecho trascendental para la historia de la humanidad: la llegada española a América. .
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El Descubrimiento de América
Desde el Tratado de Alcaçovas de 1479, las costas africanas estaban vedadas a los marineros castellanos y, por lo tanto, a los de las costas onubenses. Pero la fuerte expansión demográfica y económica de Castilla, junto con los nuevos avances y técnicas de navegación, permitieron que estas tierras y sus gentes se convirtieran en los más interesados en realizar las futuras expediciones atlánticas. La llegada de Colón a La Rábida y el apoyo, junto con la Corona, de diversas familias de las localidades de Palos de la Frontera y Moguer hicieron posible una gesta a la que, la entonces pequeña ciudad de Huelva, aportó buen número de marineros.
El 2 de marzo de 1967, se declaró, por decreto ley, conjunto histórico-artÃstico a los "Lugares colombinos" onubenses. .
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La Huelva de los Austria y la crisis
Marginada del tráfico a América en beneficio de Cádiz o Sevilla, la ciudad pese a todo sigue desarrollándose. El puerto crece y se construyen instalaciones importantes, hoy tristemente desaparecidas, como el Arco de la Estrella, que servÃa de puerta de entrada a la ciudad desde el puerto. Pero a finales del siglo XVI la ciudad deja de crecer, sobre todo, si se la compara con la mayorÃa de las ciudades del reino. Las razones de este hecho son varias pero destacan sobre todo el importante flujo migratorio hacia América, los ataques de piratas berberiscos o las recurrentes epidemias de peste.
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Siglo XVIII
El 1 de noviembre de 1755 a las 10.00, se produjo un inmenso terremoto (8,5 de la escala Richter) en la bahÃa de Lisboa. Su duración fue de seis minutos que sacudieron ciudades y almas de la mayorÃa de la PenÃnsula Ibérica. En la provincia se sintió de manera especialmente fuerte y en la capital acabó con la vida de ocho personas y dejó afectadas a la mayorÃa de las edificaciones. .
En su obra “Sobre el terremoto de primero de noviembre de 1755†el vicario de Huelva, Antonio Jacobo del Barco, describió los efectos de un seÃsmo que cambiará la mayor parte de la fisonomÃa de la ciudad. La destrucción de los edificios, en su mayorÃa templos, y el lento crecimiento de la ciudad en esos siglos hizo que gran parte del patrimonio capitalino previo al seÃsmo desapareciera al resultar seriamente dañadas las iglesias de San Pedro, la Concepción o el Convento de la Merced e incluso monumentos ya desaparecidos como el Castillo o el Arco de la Estrella. .
En el primer cuarto del siglo XVIII la costa de Huelva se hace más segura y sobre todo se produce una modernización en las técnicas y artes de pesca. Además, el hecho de trasladarse la Casa de Contratación a la ciudad de Cádiz permite aumentar considerablemente el número de embarcaciones que recalan y se abastecen en el puerto de la ciudad. Es en este siglo cuando se abre la aduana y los Duques de Medina Sidonia ubican en Huelva su tesorerÃa. Tras el terremoto de 1755 la ciudad se reconstruye y crece rápidamente y pasa (ya en 1811) a manos de la Corona española. SerÃa en 1823 cuando se realizarÃa la división por provincias que hoy existe. El antiguo reino de Sevilla se divide en partes creándose dos nuevas delimitaciones administrativas: Huelva y Cádiz. Diez años después se convierte en capital de provincia según la división administrativa de Javier de Burgos. .
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Siglo XIX a la actualidad. La Huella británica
Desde el último cuarto del siglo XIX -a causa de las importantes explotaciones de la Cuenca Minera al norte de la provincia a cargo de la Rio Tinto Company Limited- la ciudad se convierte en un pequeño territorio inglés. AsÃ, en 1873 el gobierno de España permite la venta de las milenarias minas de Riotinto, la construcción de un ferrocarril hasta la capital y un muelle de embarque para la salida del mineral hacia el Atlántico. .
Ello permite una importante expansión de la ciudad a causa de la llegada de trabajadores del resto del paÃs (sobre todo de AndalucÃa, Badajoz y Galicia) e incluso de la cercana Portugal. Asà el núcleo crece y se hace necesaria la población de las zonas más cercanas a las marismas creándose las barriadas de Las Colonias y de El Matadero. Es en esta época cuando la ciudad comienza a dar la espalda a la RÃa del Odiel porque las vÃas del ferrocarril cierran la expansión del núcleo urbano. Asimismo la Onuba antigua –ya seriamente dañada tras el Terremoto de Lisboa- va a ir desapareciendo mientras que la ciudad crece muy desarticulada y empieza a conformar su caracterÃstica forma de “media luna†que no normalizarÃa hasta inicios del Siglo XXI. Pese a todo el ambiente de la ciudad cambia enormemente, de una villa marinera de pequeñas y modestas construcciones nacen con motivo de este legado: La Casa Colón, el Barrio Reina Victoria o Barrio Obrero, la Plaza del Velódromo, la estación de tren de RENFE, los Muelles del Tinto, de Levante y de Tharsis asà como las cocheras del puerto.
La Huelva de lento desarrollo de siglos pasados iba a partir del siglo XX a cambiar tan rápido que sus condiciones orográficas comienzan a verse como un impedimento. Por ello, las zonas aledañas a la rÃa comienzan a separarse de parte de la ciudad con la construcción de ramales ferroviarios y algunos cabezos -cuyas laderas llevaban habitadas siglos- comienzan a ser desmontados. .
Las primeras décadas del siglo XX son una continuación de los cambios desarrollistas iniciados a finales del siglo XIX. Se trata de una ciudad que va conformando lentamente su fisonomÃa y cuyo Instituto de Enseñanza "La Rábida" acoge los primeros estudios de un joven vecino de la cercana población de Moguer: Juan Ramón Jiménez. .
Durante la Guerra Civil española, la capital fue ocupada por el ejército sublevado contra la II República el dÃa 29 de julio de 1936, once dÃas después del golpe militar, momento en el que el comandante de la legión José de Viena declara el estado de guerra. Se estima que durante la sublevación y los años siguientes de represión fueron asesinadas seis personas por el bando republicano y unas setecientas cincuenta por el bando nacional. .
Durante la dictadura militar, y con objeto de revitalizar la zona, es cuando se construye el polo quÃmico, que traerá a la ciudad a gran número de emigrantes procedentes del resto de la provincia. AsÃ, entre los años 1960 y 1981 la población de la ciudad aumenta vertiginosamente incrementándose en más de 50.000 nuevos habitantes. .
Es con la llegada de la democracia cuando se consolidan las instituciones de la ciudad, nacen asociaciones vecinales y la ciudad crece en servicios. .
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